Siete meses después de firmar la paz en Monterrey, el General Rojas Pinilla y Guadalupe Salcedo se dan la mano en Yopal, Casanare.
Las operaciones de Guadalupe Salcedo se conocieron rápidamente por las peculiares encerronas al ejército y su ventaja por dominar el territorio que conocía como la palma de su mano. Las emboscadas eran perfectas y surtían los guerrilleros de armas, provisiones, ropa y zapatos, porque la mayoría se movía a pie limpio, con las cotizas acabadas y en ausencia de quien las fabricara, porque los artesanos se expulsaron o se unieron a la guerra. Salcedo extenuó tanto las fuerzas militares, que muchos escucharon decir que preferían irse a la guerra en las Coreas que soportar las agresiones de los llaneros, que inteligentes dieron rienda suelta a la creatividad con tal de abatir sus enemigos.
Como parte de la estrategia popularizaron una serie de cantos denominados “corridos guadalupanos” en los que se narró lo sucedido y lo esperado. Idolatraban el actuar del guerrillero considerado por muchos un superhombre. Y pese a que también se distribuyeron escritos, entonarlos fue la estrategia triunfadora para llegar a la legión completa y a cada rincón del territorio, porque muchos eran analfabetas. Los corridos se propagaban de voz a voz y cuando grupos guerrilleros pedían alimentación, los cantaban frente a los ocupantes de las casas.
Berta no pasaba los diez, sin embargo, recuerda algunos trozos.
(Fragmento corrido guadalupano, autor desconocido) “Mientras los de Bogotá bandoleros lo han llamado, el pueblo que lo bendice … y en la punta de la lanza el pabellón colorado ya viene don Guadalupe” …
(Fragmento corrido guadalupano, autor desconocido) “En Casanare soy yo el hombre más suficiente que ensilla buenos caballos como atrevido jinete y fumo de lo esencial como mi buen cigarrete y gozo de buenas hembras y la copa de aguardiente. Y cuando salgo a los pueblos me ponen buenos piquetes me regocijo de fortuna manejo buenos billetes” …
(Fragmento corrido guadalupano, autor desconocido) “Las bombas y las metrallas no son enemigos malos son cohetes de una fiesta que hoy en día los celebramos” …
—¡Impresionante el relato y la memoria! Y ¿ustedes? ¿Dónde estaban mientras todo ocurría? —preguntó un ánima.
—Como se dijo antes, en 1950 fuimos desplazados de Moreno —respondieron al tiempo. A partir de ahí sucedieron muchas cosas...