GUADALUPE SALCEDO

Siete meses después de firmar la paz en Monterrey, el General Rojas Pinilla y Guadalupe Salcedo se dan la mano en Yopal, Casanare. 

r...Fragmento de la novela: El perdón a las ánimas... (Recuerda que es una novela)

 

A la destrucción simultánea en poblados de Casanare y a la injusticia de los conservadores, reaccionaron guerrillas liberales que arguyeron legítima defensa, conformando grupos reunidos en la margen oriental del río Upía, armados con sus propias herramientas de trabajo; escopetas, revólveres, palas, peinillas, machetes, azadones, barretones y otras. Fueron dirigidos por boyacenses, tolimenses y llaneros, entre los que sobresalieron: Guadalupe Salcedo “El terror de los Llanos”, Dúmar Aljure, un cabo que desertó con sus soldados cuando le exigieron apresar o asesinar paisanos, Eduardo Fonseca, Carlos Perdomo, Jorge González, Quintiliano Barrero, “Quinto”, Eduardo Franco Isaza a quien Berta conoció en persona. Los llamaron bandoleros. Otro popular fue Eliseo Velásquez López, al mando de por lo menos quinientos hombres y que eligió las Gaviotas como sede de su revolución, viéndose obligada a residir entre ellos la familia de Gregorio Flórez, padre de José y dueño del lugar, porque al negarse serían asesinados. Con el paso de los años quedaron en la mira y en listas para matarlos.  

 

Las ánimas se abrazaron y rodearon a Berta y a Mercedes que continuaban relatando tan malos momentos de sus vidas. Apenas respiraban recordando su propia tragedia. 

 

Quienes vivieron la Violencia coinciden en que las guerrillas llaneras no actuaron como delincuentes comunes, ni tuvieron la intención de quedarse con propiedades, porque obtenían ayudas de dirigentes políticos liberales de Bogotá y muchos eran dueños de fundos, tenían dinero para alimentar sus tropas y obligaban al pueblo a proveer alimentos. Solo hubo un caso ruidoso de saqueo; el de Velásquez López que huyó a Venezuela con el dinero de su propia revolución.   

 

Los cabecillas juntaban aldeanos para explicar la Ley llanera; un conjunto de peticiones al gobierno con las necesidades de los casanareños y que, pese a no implementarse, años más tarde en el Frente Nacional, se rescataron y se aplicaron algunos de sus conceptos. Los decretos de los comandantes durante la Violencia obligaban a brindarles reposo, alimentación y servir de baqueanos. Promovían cultivos y la adecuada distribución de los alimentos obtenidos de las cosechas, teniendo en cuenta las individualidades. 

 

 

Las operaciones de Guadalupe Salcedo se conocieron rápidamente por las peculiares encerronas al ejército y su ventaja por dominar el territorio que conocía como la palma de su mano. Las emboscadas eran perfectas y surtían los guerrilleros de armas, provisiones, ropa y zapatos, porque la mayoría se movía a pie limpio, con las cotizas acabadas y en ausencia de quien las fabricara, porque los artesanos se expulsaron o se unieron a la guerra.  Salcedo extenuó tanto las fuerzas militares, que muchos escucharon decir que preferían irse a la guerra en las Coreas que soportar las agresiones de los llaneros, que inteligentes dieron rienda suelta a la creatividad con tal de abatir sus enemigos.  

 

Como parte de la estrategia popularizaron una serie de cantos denominados “corridos guadalupanos” en los que se narró lo sucedido y lo esperado. Idolatraban el actuar del guerrillero considerado por muchos un superhombre. Y pese a que también se distribuyeron escritos, entonarlos fue la estrategia triunfadora para llegar a la legión completa y a cada rincón del territorio, porque muchos eran analfabetas. Los corridos se propagaban de voz a voz y cuando grupos guerrilleros pedían alimentación, los cantaban frente a los ocupantes de las casas.  

 

Berta no pasaba los diez, sin embargo, recuerda algunos trozos.  

 

(Fragmento corrido guadalupano, autor desconocido) “Mientras los de Bogotá bandoleros lo han llamado, el pueblo que lo bendice … y en la punta de la lanza el pabellón colorado ya viene don Guadalupe” … 

 

(Fragmento corrido guadalupano, autor desconocido) “En Casanare soy yo el hombre más suficiente que ensilla buenos caballos como atrevido jinete y fumo de lo esencial como mi buen cigarrete y gozo de buenas hembras y la copa de aguardiente. Y cuando salgo a los pueblos me ponen buenos piquetes me regocijo de fortuna manejo buenos billetes” … 

 

(Fragmento corrido guadalupano, autor desconocido) “Las bombas y las metrallas no son enemigos malos son cohetes de una fiesta que hoy en día los celebramos” … 

 

—¡Impresionante el relato y la memoria! Y ¿ustedes? ¿Dónde estaban mientras todo ocurría? —preguntó un ánima.  

 

—Como se dijo antes, en 1950 fuimos desplazados de Moreno —respondieron al tiempo. A partir de ahí sucedieron muchas cosas...  

 

 

 

 

 

 

Curiosidades

No se sabe a ciencia cierta quién es el compositor de el "Corrido del Capitán Quintero" o "Entrada a Orocué". 

 

Quienes lo conocieron en persona en la Violencia lo atribuyen a Guadalupe Salcedo porque lo escucharon cantar las coplas llaneras en las que contaba lo que pasaría los días siguientes.  

 

Tenía fama de cantante, bailador y torero.

 

Quienes no lo conocieron atribuyen la autoría de estos famosos versos a Pedro Boca. 

 

La canción se conoció muchos años después, cuando la grabó ORLANDO "El Cholo" Valderrama.